Charramos en Onda Cero

El miércoles 26 de agosto, el programa “Más de uno Zaragoza”, de Onda Cero, se interesó por la situación de los programas de Educación de calle de Zaragoza. Nuestra compañera Ana fue entrevistada en directo en el tramo horario entre las 12:30 y las 13:00. Puedes escuchar el audio grabado a continuación.

La Plataforma de Educación de Calle de Zaragoza denuncia la situación de “cierre por vacaciones” planteada por el Ayuntamiento de Zaragoza y exige la reapertura de sus proyectos

NOTA DE PRENSA

El Programa Municipal de Educación de Calle de Zaragoza es un programa integrador de intervención y acción social, con un marcado carácter preventivo, dirigido a infancia y juventud. Los programas de educación de calle se dirigen a menores de entre 8 y 16 años, que por diferentes causas se encuentran en situación de exclusión y que tienen como medio referencial la calle. Estos programas se encuentran recogidos dentro del entramado de los servicios sociales comunitarios del Ayuntamiento de Zaragoza. Los servicios sociales fueron declarados de carácter esencial en la actual situación de alarma social por los efectos de la pandemia de la COVID-19.

El pasado 24 de Julio, el Gobierno de Aragón ordenaba la suspensión de todas las actividades de ocio y tiempo libre dirigidas a infancia y juventud, según la Orden SAN/642/2020 de la Consejería de Sanidad. La semana siguiente, el Ayuntamiento de Zaragoza aplica la norma a todos sus proyectos y programas dirigidos a este ámbito, sin contemplar la posibilidad, que la propia norma incluye, de mantener las ya iniciadas. En el caso del Programa Municipal de Educación de Calle, se trabaja por proyectos y programaciones anuales. Esta medida deja sin continuidad el trabajo de todo el año sin justificación alguna. Es por ello que la Plataforma de Educación de Calle manifiesta firmemente su disconformidad con la decisión de suspender las intervenciones individuales y grupales del año 2020.

Estos son los principios rectores que se pueden abordar desde el programa municipal de Educación de Calle, tal cual están redactados en los pliegos municipales, y que tras su suspensión, dejan de tener viabilidad:

  • Prevalencia del interés del menor.
  • Respetar su desarrollo evolutivo.
  • Promover la integración y el respeto a la diversidad.
  • Tener en cuenta la perspectiva de género y la prevención del maltrato y la violencia.
  • Promover, dinamizar y participar en acciones de tipo comunitario en el territorio.
  • Coordinación y trabajo en red, atendiendo de forma especial la intimidad del menor y su familia con la finalidad de mejorar la prevención y detección precoz de posibles situaciones de riesgo de desprotección en los menores.

Sólo se podrán atender las necesidades de menores y jóvenes si los equipos educativos pueden acceder a los espacios propios de relación de la infancia y juventud. Estos espacios no son otros que las calles y plazas de los distritos de la ciudad donde se desarrolla toda su labor profesional. La situación de confinamiento y posconfinamiento ha tenido importantes efectos negativos a nivel mental, físico y emocional para la infancia y la adolescencia. La falta de espacios socializadores referenciales de convivencia (centros educativos, centros de tiempo libre, educación de calle), la evidente brecha digital y social, y la escasez de herramientas adecuadas, han dificultado su participación en la sociedad a la que pertenecen. Urge una intervención integral para tratar de reducir los efectos negativos provocados.

Durante esta etapa de confinamiento y posconfinamiento, los equipos educativos han hecho grandes esfuerzos por desarrollar su capacidad de adaptación a las circunstancias y al contexto. Las dificultades y los recursos existentes se han convertido en oportunidades de cambio y mediaciones disponibles. Las intervenciones se ajustaron a la crisis sanitaria, con todas las medidas de prevención de la salud necesarias. Antes de la desescalada se redactó un documento con múltiples propuestas de apoyo comunitario, individual y familiar, que potenciaba los puentes entre las necesidades de la población y los diferentes recursos existentes.

Si se ahonda en la realidad actual, se puede observar que los grupos de menores siguen en las calles, su espacio natural de socialización. Se hace necesario que los profesionales de la educación social sigan ejerciendo su labor como personas de referencia a través de los vínculos establecidos durante mucho tiempo, y realizando acompañamientos en su día a día, con la creación y mantenimiento de espacios seguros. La infancia y la adolescencia han sido colectivos altamente olvidados en esta pandemia y desde la Plataforma de Educación de Calle se pretende revertir esta situación.

Y en este punto del desarrollo de los hechos, el programa de educación de calle y otros recursos de ocio y tiempo libre para la infancia y adolescencia, de titularidad municipal están suspendidos, mientras que otros espacios y proyectos de titularidad privada permanecen abiertos, provocando una situación totalmente contradictoria, desigual y excluyente hacia la población usuaria de los programas municipales.

Por todo esto, es más que necesaria una reflexión y reevaluación sobre la utilidad e idoneidad de las intervenciones desde los mencionados programas, por parte del Área de Acción Social y Familia. Es en estos momentos de desconexión de estas familias con la sociedad a la que pertenecen, cuando más importante se hace la figura de agentes sociales de prevención en la comunidad, que actúan como ejemplo a través de la presencia continuada en las calles y plazas de los distritos.

Finalmente, debe quedar reflejado el apoyo total a todos los programas y recursos de ocio y tiempo libre que trabajan con infancia y juventud, y que han sido suspendidos de la misma manera, obviando una vez más las voces de quienes hacen uso de ellos.